miércoles, 26 de septiembre de 2012

El poder de Meru VI

La tenía en su punto de mira. Entre aquellas hojas y matorrales había creado un hueco por el que veía perfectamente su posición. Estaba dispuesta a actuar. En cierto lugar de su corazón sentía algo, que no pudo describir. Algo que, si tuviera elección, se habría parado a pensar. Pero sin más dilación, enfocó la vista en su presa y lanzó un hechizo inmediato. En el acto el animal cayó al suelo, sin sentir ningún tipo de dolor. Meru se acercó a él y asegurándose de que estaba muerto, se quedo observándole. Giró la cabeza a la derecha mientras sus rodillas bajaban y se colocaban en el suelo húmedo. Le acarició las crines azabaches, le cerró con suavidad los párpados y se la colgó en los hombros. Caminaba, ya que ahora volar sería algo egoísta. Aunque sabía que en el fondo ella quería salir de allí. Tenía miedo de distraerse. Quería conseguir su objetivo. Y no quería que nada se interpusiera en su camino. 
Con estos pensamientos, Meru llegó donde Orth terminaba de calentarse las manos alrededor de la acogedora hoguera que había creado. El chico la miró con cara de asombro, ya que no se imaginó que con las palabras " Voy a buscar algo de comer " se refería a un animal tan grande. Era muy similar a los cuadrúpedos que él montaba. Pero Orth no tuvo tiempo de perderse en sus recuerdos melancólicos, ya que lo que Meru tenía entre manos le asombraba tanto que incluso le  hizo temer un poco a la chica que tenía delante. Aun atónito, sin nombrar palabra se resignaba a ver como la chica desgarraba sin pudor a aquel animal. Claro, en el reino él nunca vio como cortaban la carne. Se la daban cortadita y lista para asar. Supongo que es lo que te toca, cuando huyes y renuncias a tu antigua postura servicial. Esto enorgulleció a Orth aun mas de haber hecho aquella elección. Se sentía acogido, a gusto. Pasaron casi tres largas esperas hasta que Meru terminó de preparar la cena. Y cuando lo tuvo cortado, se quedó en blanco. ¿Como se... hacía? ¿Qué venia ahora? Pudo haber sido por la anterior concentración lo que no le dejaba pensar ahora, pero lo cierto es que no era así. Estaba pensando, de pie, con trozos crudos de un animal en la mano, casi aun chorreantes, frente a una hoguera. Y no, no sabía que hacer. 
El chico, al ver esta cara de susto de Meru, se incorporó y clavó sus rodillas en el suelo. Levantó la mano peligrosamente por encima de la hoguera, extendiéndosela a Meru señalando a su vez, el trozo de carne que tenía en sus manos. Meru se lo pensó dos veces antes de entregarle su comida, pero se dio cuenta de que él tenía la solución y que de todos modos, no podía comer delante de él sin que le diera a probar aunque fuera un poco. Por desagradable que le pareciera la idea de compartir su comida, extendió un poco la muñeca y le acercó los trozos a Orth. Éste clavó un palo en medio de la carne y la puso encima de la hoguera. Tal y como lo había hecho en antaño, con su familia en el campo. Esa situación le estaba trayendo muchos recuerdos, cosa que hizo que su corazón se ablandara un poco. Le dio a Meru su carne con palo y ambos esperaban frente al fuego, que con cada minuto de aquella noche que pasaba, se iba haciendo más grande.
-¿Siempre has cazado tu sola?- Preguntó él, con la simple intención de poder averiguar algo más de aquella persona misteriosa.
- Nunca antes lo había hecho.- Una respuesta seca y tajante. Orth miró para abajo, un poco decepcionado por la brusquedad, pero también bastante impresionado por la respuesta. Meru solo pudo notar el temblor del corazón del chico y prosiguió: - No es tan difícil  Solo tienes que concentrarte y saber que cazar. Esta claro que si en tu primera vez intentas cazar algo mas grande que tú, lo mas posible es que te salga mal. Solo tienes que pensar. - Había sido brusca igualmente, pero ahora se pudo ver la intención. Orth dejó de sentirse tan débil, y empezó a comer. 


Al acabar ambos con su estómago lleno, Orth intentó apagar el fuego, con la intención de irse a dormir. Pero cada vez que parecía que lo iba a conseguir, la llama volvía a crecer y volvía a ser fuerte. "Será el viento, que lo aviva." Pensó él. Pensó las tres primeras veces. La cuarta vez que le fuego se avivó, Orth se empezó a desesperar y apoyando sus manos sobre sus caderas soltó un soplido de protesta. Entonces pudo escuchar una carcajada proveniente de su derecha. Sí, de Meru. No pudo contenerla, este chico no entendía nada. Orth al verla reírse, se sintió estúpido, pero a la vez le recordó a la comedia absurda que había visto en los teatros anteriormente. -Te parecerá bonito.- Comenzó. - Pensé que querías luchar por la justicia. ¿A caso esto te parece justo? ¿Un pobre caminante intenta apagar un fuego y tú le haces burla? ¿Eso es la justicia para ti? 

Al pronunciar estas palabras en la cara de Meru empezó a desdibujarse la sonrisa. Se secó un poco los ojos teniendo su mirada fija en él. Y mas tarde la apartó hacia el suelo. Poniendo una cara triste y desilusionada. 
Entonces Orth aprovechó para apagar el fuego. Y una vez hubo hecho esto, señaló le hoguera y llamó a Meru con cierto tono de burla. Meru se levantó y le miró fijamente. -¡Te voy a enseñar a no jugar con los sueños de la gente!- Después hubo pronunciado esto, se acercó a Orth, o lo intentó, ya que Orth dio un paso atrás. Meru, molesta intentó alcanzarle, pero este empezó a dar zancadas más rápidas. Empezó a correr. Meru, al ver que se alejaba sin haberla escuchado, le siguió. Pero Orth era increíblemente rápido. Casi no veía pasar los árboles. A plena luz de la luna, que casi ni asomaba. Meru, un poco agobiada por haber perdido su rastro, saltó y le empezó a buscar desde arriba. Vio que algo se movía a una velocidad inimaginable por el bosque, y sin pensárselo dos veces, se dejó caer impulsándose hacia lo que supuestamente era Orth. Mientras caía pensó que se había precipitado, igual hasta era una criatura feroz y tendría que usar su magia contra alguien a quien ella misma había atacado. Pero antes de poder retroceder, se dio cuenta de que sí era lo que ella esperaba al ver una cabellera oscura y larga. Él ni se lo esperaba. Le cayó del cielo, dejándolo completamente inmóvil en el suelo. Cuando ambos quisieron darse cuenta de lo que pasaba estaba él tumbado en el suelo en estado de shock y ella igual encima de él. Sus caras casi se rozaban . Ambos soltaron una carcajada amplia, que abarcó un radio de 2 km. Después de ésto, ninguno se dio cuenta de la postura embarazosa, y Meru le miró fijamente a los ojos y le dijo: - No vuelvas a jugar con esas cosas. Yo no me ofenderé mas, si sale de tu boca, pero tienes que tener cuidado con los sentimientos de las personas que acaban de dar a luz a un sentimiento, idea o sueño. - Entendido.- Y aunque eso ya lo tenía claro, quiso darle a Meru un margen. 
Se disponían los dos a levantarse, cuando escucharon un ruido en su espalda. Ambos se incorporaron y clavaron los ojos en la penumbra.  

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias :) Ufff cada vez me van surgiendo más ideas... A ver como las consigo ordenar esta vez

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