No tenía nada en su cabeza. Nada pasaba por su mente. Sus recuerdos más felices no le hacían sonreír. Sus recuerdos más tristes no le entristecían. Su trabajo le parecía incompleto. Sus conversaciones, vacías, su rostro, diferente. Que iba a conseguir ella? Que iba a hacer ahora? Se levantó de su cama, apartando suavemente la sábana a un lado, miró por la ventana, para asegurarse de que no era de noche. Se acercó al baño, primero rehuyendo su rostro, que pensó que estaría empapado de llorar. Miró hacia el suelo y se tocó una mejilla. Seca. Lisa. Limpia. Nada en especial. Subió la cabeza lentamente y se vio reflejada en el espejo. En ese momento, le vinieron muchas imágenes a la cabeza. Recordó cuando era feliz, recordó cuando hacía sonreír a otras personas y recordó lo fácil que era elegir. Tantas imágenes, que no consiguió verse claramente. Agitó su cabeza y su coleta se soltó. Su pelo era liso, liso como su pecho. No estaba acomplejada, le gustaba su forma de ser, no tenía miedo de lo que los demás pensaran de ella. De lo que tenía miedo, era de ella misma. De lo cerca que había estado siempre e hacerlo todo, y nunca lo consiguió. Estuvo a punto de decir "Te adoro" estuvo a punto de decir "No lo hagas" y nunca lo hizo. En ese momento, pensó en una persona que le marcó mucho. Se dijo a si misma: Que haría ella? Sufrió un pequeño infarto y se dio cuenta de que no tenía ningún sentido, nada lo tenía. Pero acaso, necesita tenerlo? Una vez me dijeron que si esperar algo de alguien puede ser como soñar, a lo que yo contesté: No es todo lo que tenga que ver con esperanza en si un sueño? Al pensarlo, encendió el grifo, puso el agua fría y se lavó la cara y las manos. Se secó con su húmeda toalla y salió del baño, sin mirar al espejo de nuevo. Cogió su camiseta preferida, blanca y lisa. Sus pantalones grises y salió de la casa. No pensó en nada. Simplemente caminó. Caminó hasta donde le llevó el viento. Poco a poco, se fue alejando de su casa, poco a poco, se fue alejando de la civilización. Todo quedaba a lo lejos, la gran ciudad en la que vivía se veía lejos, alejada de su alcance. Le gustó, le encantó esa sensación. Un viento frío le acarició la espalda y le levantó el pelo. Cerró los ojos y siguió caminando. No sabía a donde iba, no le hacía falta. Se tropezó, de una manera muy extraña, se precipitó al vacío. No sabía como había llegado hasta allí, pero ahí estaba, cayendo, el agua se le acercaba más y más. Parecía que nunca caería. Hasta que se dio cuenta del impacto. Había chocado contra el mar.
El agua estaba salada, y picaban sus heridas. Por suerte, no había alcanzado ninguna roca. Su cuerpo caía lentamente en las profundidades. No flotaba, por lo tanto estaba viva, eso le alivió. Hasta que le empezó a faltar el aire. Entonces intentó entreabrir sus ojos. Picaban, por la sal, pero aun haciendo un esfuerzo increíblemente grande por mantenerlos abiertos, consiguió ver algo en el fondo. Tenía muchos colores vivos, amarillo, sobre todo. Lo que había allí abajo brillaba, brillaba como si de una estrella se tratase. Miró sus heridas, rojas de sangre, miró sus manos, contuvo su aliento y sin coger aire de la superficie, empezó a nadar. Nadó como nunca antes pensó haberlo hecho, un brazo, un pie otro brazo otro pie. Su forma de nadar era amorfa, por el cansancio creyó parecerse a una rana, pero al ver que cada vez se acercaba un poquito más hacia aquello, continuaba. Poco a poco, sus ojos se empezaron a acostumbrar, cosa muy extraña en un humano. Poco a poco, le iba faltado menos el aire y la sensación de cansancio fue desapareciendo. Se sentía genial. Sus heridas estaban curadas, podía respirar y nadaba con una profesional. Ya no le faltaba nada para conseguir su meta! Y se dio cuenta de ello. Miró de nuevo hacia arriba, y vio en la superficie barcos y luces, allí arriba ya era de noche, había muchos barcos que parecían de policías, o de forenses. Cuánto tiempo había pasado ya? Hacía tanto que estaba nadando? Por un segundo pensó en sus padres, la estarían buscando como locos, estarían desesperados. Pensando que su pequeña hija ya no volvería. Alzó su mano y se dio un bofetón. Su decisión fue egoísta e irracional, pero siguió hacia abajo, nadando hacía su meta. Ya había llegado. Llegó a otra dimensión, donde la gente pagaba con sonrisas y la gente era rica. Aparentemente, a ella no le asustó mucho la idea de que hubiera otro mundo en el mar, aparentemente no le importaba mucho que sus pulmones aguantaran tanto. Por ello, decidió nada hacia una de las calles. Todo, absolutamente todo, estaba hecho de oro. Las calles, los puentes, los edificios, las casas... todo!
Entonces recordó que esta mañana ella no estaba tan feliz como esas personas. Ella no hubiera encajado con los perfiles que le harían rica, por ello, buscó en otro sitio. Se separó un poco del suelo y nadó hacia el puente mas abandonado de toda esa ciudad submarina. Allí, encontró a unos seres tristes, pobres e infelices. Se sintió un poco identificada con ellos, pero al contrario de lo que su supuesta personalidad dictaba, les saludó. "Hola" exclamó. Todos la ignoraron. No consiguió captar su atención. Repitió mas alto "Holaaa!" sin resultado alguno. Entonces, se dio la vuelta y de las tinieblas salió un ser, que le cogió del hombro. Ella se giró espantada. Él, no pronunció palabra, su belleza lo dijo todo. Le puso la mano en el otro hombro y le besó. En ese momento parecieron elevarse del suelo y mucho oro salió de ellos. Ella, sintió un cosquilleo en el estómago y su corazón pareció salirse de su pecho. Nunca antes había podido siquiera imaginar que sentiría algo así. Bajaron lentamente y al tocar el suelo el chico se despegó de ella. - Recuerda, todos podemos elegir. Elige el camino correcto y algún día nos volveremos a ver, hasta entonces, no me olvides. Te espero.
El agua estaba salada, y picaban sus heridas. Por suerte, no había alcanzado ninguna roca. Su cuerpo caía lentamente en las profundidades. No flotaba, por lo tanto estaba viva, eso le alivió. Hasta que le empezó a faltar el aire. Entonces intentó entreabrir sus ojos. Picaban, por la sal, pero aun haciendo un esfuerzo increíblemente grande por mantenerlos abiertos, consiguió ver algo en el fondo. Tenía muchos colores vivos, amarillo, sobre todo. Lo que había allí abajo brillaba, brillaba como si de una estrella se tratase. Miró sus heridas, rojas de sangre, miró sus manos, contuvo su aliento y sin coger aire de la superficie, empezó a nadar. Nadó como nunca antes pensó haberlo hecho, un brazo, un pie otro brazo otro pie. Su forma de nadar era amorfa, por el cansancio creyó parecerse a una rana, pero al ver que cada vez se acercaba un poquito más hacia aquello, continuaba. Poco a poco, sus ojos se empezaron a acostumbrar, cosa muy extraña en un humano. Poco a poco, le iba faltado menos el aire y la sensación de cansancio fue desapareciendo. Se sentía genial. Sus heridas estaban curadas, podía respirar y nadaba con una profesional. Ya no le faltaba nada para conseguir su meta! Y se dio cuenta de ello. Miró de nuevo hacia arriba, y vio en la superficie barcos y luces, allí arriba ya era de noche, había muchos barcos que parecían de policías, o de forenses. Cuánto tiempo había pasado ya? Hacía tanto que estaba nadando? Por un segundo pensó en sus padres, la estarían buscando como locos, estarían desesperados. Pensando que su pequeña hija ya no volvería. Alzó su mano y se dio un bofetón. Su decisión fue egoísta e irracional, pero siguió hacia abajo, nadando hacía su meta. Ya había llegado. Llegó a otra dimensión, donde la gente pagaba con sonrisas y la gente era rica. Aparentemente, a ella no le asustó mucho la idea de que hubiera otro mundo en el mar, aparentemente no le importaba mucho que sus pulmones aguantaran tanto. Por ello, decidió nada hacia una de las calles. Todo, absolutamente todo, estaba hecho de oro. Las calles, los puentes, los edificios, las casas... todo!
Entonces recordó que esta mañana ella no estaba tan feliz como esas personas. Ella no hubiera encajado con los perfiles que le harían rica, por ello, buscó en otro sitio. Se separó un poco del suelo y nadó hacia el puente mas abandonado de toda esa ciudad submarina. Allí, encontró a unos seres tristes, pobres e infelices. Se sintió un poco identificada con ellos, pero al contrario de lo que su supuesta personalidad dictaba, les saludó. "Hola" exclamó. Todos la ignoraron. No consiguió captar su atención. Repitió mas alto "Holaaa!" sin resultado alguno. Entonces, se dio la vuelta y de las tinieblas salió un ser, que le cogió del hombro. Ella se giró espantada. Él, no pronunció palabra, su belleza lo dijo todo. Le puso la mano en el otro hombro y le besó. En ese momento parecieron elevarse del suelo y mucho oro salió de ellos. Ella, sintió un cosquilleo en el estómago y su corazón pareció salirse de su pecho. Nunca antes había podido siquiera imaginar que sentiría algo así. Bajaron lentamente y al tocar el suelo el chico se despegó de ella. - Recuerda, todos podemos elegir. Elige el camino correcto y algún día nos volveremos a ver, hasta entonces, no me olvides. Te espero.
Entonces ella empezó a subir, como si de un flotador se tratase. Cogió su mano y la fue soltando poco a poco. -Espera!! Quien eres? Como sabré si es el camino correcto? Vente conmigo!- pero el tiempo no esperó y ella siguió subiendo. Algo le absorbía desde arriba, muchas burbujas nublaron su vista, la ciudad ya no se veía, no brillaba nada. Se le volvió a llenar los pulmones de agua y su aliento desapareció. Intentó inspirar fuertemente pero no pudo.
Rápidamente se levantó su cabeza y su cuerpo de la cama. Respiró fuertemente e intentó calmarse, su corazón latía demasiado fuerte para escuchar sus pensamientos. Tocó suavemente su cara y sonrió al ver que estaba empapada. Miró levemente por la ventana y pudo ver los primeros rallos del sol. Miró a su alrededor. Todo había sido un sueño? Había pasado de verdad? Volvió a tocar su mejilla y chupó su dedo, estaba salado, pero no era lo normal. Sabía como a agua de mar. Agachó su mirada y sonrió tiernamente. Echó a un lado la sábana, puso sus pies en el suelo y recordó las palabras de aquel chico. Levantó su cuerpo de la cama y corrió las cortinas. Y miró al sol y por primera vez un humano consiguió igualar al sol en luz. Pues su sonrisa era capaz de iluminar una ciudad entera.
Es tan bonitoooooo TT^TT Me encanta :3 Hazte escritora, de veras ^^
ResponderEliminarjajaja muchas gracias :)
ResponderEliminarhagámosnos las dos escritoras xDD
muy bueno!!! escribe!!!
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