jueves, 13 de octubre de 2011

New destiny, Southkorea


Fuertes palpitaciones golpeaban su corazón. Su cara quemaba, estaba completamente enrojecida. Nunca le había pasado antes en esta situación. Estaba por primera vez en el aeropuerto. Ya había seguido todas las indicaciones que se había preparado la mañana anterior. Era medianoche y las luces se veían preciosas. Para que su vuelo partiera, aun faltaban varios minutos. Miraba constantemente a la derecha, movimientos rápidos con la cabeza, aunque sus ojos intentaban quedarse clavados en la otra persona. Era un apuesto chico con la cara bastante pálida y con un perfil serio y firme. Parecía que su mente estaba en otro mundo, en otra galaxia. Una galaxia llena de asuntos importantes que no dejan tiempo a nada positivo. El chico miraba al frente constantemente, seguramente no se habría dado cuenta nunca de que aquella chica le miraba tan extraño. Ella, en un intento en balde de disimular su inexplicable atracción hacia ese desconocido, agachó la cabeza y pensó. Una risa interna le forzó a soltar un suspiro. Que inmadura. Que soñadora. -Soñar está bien- Pensó. Su idea se tornó muy tenue al pensar el daño que le había causado hasta ahora soñar. No hacía daño a nadie mas que a su corazón. En realidad, se estaba rompiendo por dentro. Todo lo que tocaba, lo destrozaba, todo lo que pasaba por sus manos, se convertía en ceniza. Quería ser una cosa que no era en realidad. Quería ser ella, quería encontrarse a si misma. Podría decir: "de nuevo" pero sería falso. Hacía mucho tiempo que se había dado cuenta de que el amor le había cambiado, para bien y para mal. Pero nunca había sido ella. La felicidad la manipuló, al igual que la tristeza. Su único deseo era en ese momento, sentirse libre y poder pensar que tenía tiempo para buscarse. Eso le recordó por qué estaba allí. 

Iba a coger un vuelo. Su corazón palpitaba por un desconocido. Y su cabeza gritaba silencio. Su corazón no podía pararlo, su cabeza en cambio, tenía la posibilidad de ser escuchada. Intentó clamarse, respiró hondo y miró al frente. Entonces se preguntó si de verdad necesitaba empezar algo nuevo. Se preguntó si de verdad quería empezar algo nuevo con alguien. Y como siempre, tuvo dos lados opuestos a los que escuchar. Su pecho y su sien. La ilusión y la supuesta futura alegría le decía que adelante, no había nada que perder.  En cambio, su egoísmo y su falta de relajo se lo impedían. 
Estaba claro que esa persona no se la podía guardar en el bolsillo y sacarla cuando ya fuera una persona de verdad. Estaba claro que eso no funcionaría. Pero tenía tantas ganas. Sus manos temblaban. Quería hablarle, quería, de verdad que quería. Pero era imposible e injusto para ambos. No se conocían y ya iba a ser una molestia para él. Juntó fuertemente sus manos. Encogió los hombros y cerró muy fuerte sus ojos. Pegó sus codos a su estómago y se agachó. Estaba a punto de llorar. Sus sentimientos se desbordaban, ella sola se estaba masacrando. Ella sola. "Esta debe ser la otra parte" pensó. Sin quererlo, unas lágrimas cayeron de sus ojos empapando su cara. Llegaron hasta sus labios y puso saborear el agua salada. Tuvo un escalofrío terrible y seguía sin poder abrir sus ojos. Sus piernas se debilitaron, y se resbaló de la incómoda silla. Cayó fuertemente contra el suelo, y sin poder evitarlo, se desmayó. Una tenue figura se acercaba a ella. 

Al despertar, abrió los ojos y se vio en la puerta de embarque. De su boca colgaba una pequeña baba, que se quitó avergonzada. Miró nuevamente a su derecha, donde se encontraba un hombre. Si, era él, el del sueño. Su corazón era el que se había inventado todo, su corazón era el que lo sufría todo. ¿Para que hacerle caso a la cabeza? Si ella no siente, si ella solo nos dice lo que será mejor para nosotros. Quiero vivir, y para vivir hay que hacer. Por lo tanto, ella se levantó y se acercó a aquel muchacho. -Hola, que tal?, dijo. El chico le miró extrañado y balbuceó unas palabras en un idioma desconocido. La chica abrió los ojos asombrada y se despidió con una reverencia. Una bonita sonrisa se dibujo en su cara y segura de si misma, se puso en la cola para emprender su nuevo viaje en busca de su alma. 

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