sábado, 24 de diciembre de 2011

El poder de Meru II

Nunca la cabeza le había dolido de esa manera. Le apretaba como un casco pequeño y el dolor no cesaba. Intentaba pensar, se puso los dos dedos índices en las sienes intentando sacar ese dolor. Apretó los mas fuerte que pudo y rápidamente separó los dedos de su cabeza y los puso delante de su cara. Los juntó uno en frente del otro acercándolos cada vez más. Y se formó una pequeña esfera. Era de color negro y parecía tener una textura pegajosa, pero eso no lo sentía, porque estaba flotando entre sus dedos. Movía sus manos y las cambiaba de sitio, arriba abajo jugando con la pequeña esfera. En un acto de curiosidad, separó mucho sus dedos y la esfera se estiró, siguiéndola. Abrió la palma de su mano, y la esfera de dilató mucho más. Tenía en sus manos una gran bola de dolor. Sus ojos obtuvieron una expresión diabólica. Sus brazos se tensaron y sus músculos temblaban. Algo le decía que lo empujara hacia lo que había al rededor. "Abre tus manos y siente el poder" " Expulsa la energía de una vez" 
Por un momento, pensó en hacerle caso, en sentirse libre otra vez. Una sonrisa de tranquilidad se dibujó en su rostro y cerró sus ojos. Pero al  cerrarlos lo único que pudo ver fue la destrucción de la última vez que le hizo caso a esa voz. Techos caídos, rostros empapados de lágrimas y un chico acercándose a ella. Abrió de golpe los ojos y comprobó que lo que tenía en sus manos no crecía. La voz en su cabeza seguía haciendo ruidos molestos. Respiraba muy fuerte y retumbaba en su oído. Miró lo que ahora se había convertido en una  gran bola pegajosa y más negra que el mismo carbón y puso la mano derecha encima de la derecha, intentando aplastar esa cosa. Abrió tanto como pudo sus manos y poco a poco acercaba sus manos. Sus brazos, piernas y pecho temblaban. Las gotas de sudor le caían por la frente y la vista se le nublaba. Era muy difícil para ella. Por primera vez estaba haciendo algo sola. Estaba aplastando su dolor. Se escuchó un fuerte crujido que venía de su codo izquierdo, seguido de un gran grito de dolor. Y por fin, pudo juntar sus dos palmas. Las separó rapidamente mirando hacia otro lado. Antes de preocuparse por nada más, miró sus manos y contempló lo que había hecho. Deberían de estar magulladas y rotas, resquebrajadas. Pero no era así. Estaban blancas, pálidas, como hasta ahora. Miró al frente un segundo y pensó en su cabeza. No dolía más. Pensó en el crujido de antes. Ni rastro. Con miedo de haber perdido algún sentido, se mordió un dedo. Pero si, le dolía. Entonces, ¿por que no mi cabeza? 

3 comentarios:

  1. ummm... yo tambien me lo pregunto... porque no en tu cabeza :3 ... Continuara ?

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  2. no le duele, porque había destruido la pelota esa y el codo no le dolía (aunque se le hubiera roto) porque al conseguir eso que quería, se le curó
    Continuará, si ^^

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  3. poder del pensamiento, decisión!
    buenas letras!

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